Visita a la Presidencia del Gobierno

El pasado jueves día 6 de marzo, varios universitarios (en su mayoría estudiantes de Derecho) y otros no tan universitarios como José María Puyol y Rafael Herráiz tuvimos la oportunidad de visitar el complejo de La Moncloa que, como todos sabemos, es la sede de la Presidencia del Gobierno de España.

Después de los trámites de seguridad pertinentes para poder acceder al complejo iniciamos la visita, acompañados por un guía que nos iba señalando los aspectos más importantes de aquello que íbamos viendo. Estuvimos en el edificio Portavoz del Gobierno, conocido por ser el lugar donde se llevan a cabo las ruedas de prensa los viernes después del Consejo de Ministros entre otros actos oficiales de comunicación. Al entrar en la sala en la que se hallaban la mesa y las tres sillas que deben ser ocupadas por la Vicepresidente y los ministros correspondientes para atender a los periodistas (sí, esa que sale por televisión), más de uno no pudo refrenar el impulso de sentarse rápidamente en las sillas y sonreír ufano ante las cámaras (las de nuestros móviles), como si acabara de ganar las elecciones presidenciales.

También tuvimos la oportunidad de estar y examinar el Edificio donde se celebran los Consejos de Ministros, y concretamente la sala destinada a la reunión de éste órgano, muy elegante, donde se respiraba un aire cargado de poder mal avenido y cuyas paredes adustas se daban aires de importancia revestidas con obras de arte procedentes del Museo Reina Sofía. Paredes que saben más secretos de Estado que cualquier ciudadano común y que han asistido y asisten a numerosos debates de trascendencia nacional. Además, vimos el despacho del Presidente del Gobierno (donde se celebran reuniones y visitas oficiales) y el Salón de Tapices, destinado a recepciones y actos oficiales esencialmente, el cual era especialmente elegante, al estar decorado con tapices, relojes y una alfombra de considerables dimensiones (unos 250 metros cuadrados aproximadamente) procedentes de la Real Fábrica.

A lo largo de la visita los guías respondían a todas (o casi todas) las preguntas que les planteábamos, algunas de alto interés nacional como si seguía abierta la bodeguilla de Felipe González o si había pistas de pádel operativas.

No faltó la foto de grupo en el lugar donde se fotografía al Presidente y Ministros o Jefes de Estado en actos oficiales ni el paseo por los jardines, muy agradables a la vista y con gran variedad de árboles y plantas, esto último acompañados por el “perro presidencial” si es que se le puede llamar así al perro de Mariano. Y es de justicia hacer mención al helipuerto del complejo, donde se rumorea que Rajoy y Esperanza Aguirre hacen simulacros de “helicoptering” antes de cada visita oficial después de lo de Móstoles en 2005.

En definitiva, una experiencia enriquecedora y una oportunidad que era de obligatorio aprovechamiento.

Pablo Méndez-Monasterio Silvela